Living los Monegros en la Expo del agua.
Sin saber cómo ni por qué, unas manos negras (con orgulloso respaldo del Gobierno de Aragón) han proyectado transformar el desierto de los Monegros (entre Zaragoza y Huesca) en un Las Vegas europeo: macrocasinos -y furcias, que diría el adorable Bender-, macrohoteles, macroparques temáticos, macrotodo, que 2.000 hectáreas dan para mucho macro. Se llamará Gran Scala -en elegante cursiva-, que no parece muy aragonés, pero que suena mejor que Casa Mariano o La Bodega del Tío Ramón. Cosas del marketing. Cosas de ser europeos y parecerlo. La inversión total será de 17.000 millones de euros, se crearán 30.000 puestos de trabajo y podrían alcanzarse los 12 millones de visitantes al año.
La región de los Monegros ha sido históricamente maltratada por el hombre. Antaño cubierta de espesos sabinares, los negros montes fueron pelados en cuestión de siglos con incendios, pastoreo abusivo, tala masiva y excesos agrícolas. La exuberante vegetación arbórea dio paso a una inhóspita estepa de matorral y plantas aromáticas de puchero. Pero la Naturaleza posee un sorprendente poder: el de resucitar. En la actualidad, la exclusividad de este entorno natural de indudable valor paisajístico, la gran cantidad de especies endémicas de artrópodos que han surgido en él y su gran diversidad de flora y fauna -a pesar de la aridez y de las condiciones climáticas relativamente extremas-, hacen que una parte importante de la comarca la constituyan espacios protegidos por ley.
El Gobierno de Aragón no quiere verse en la disyuntiva de elegir entre plantitas y bichitos y un enriquecimiento económico explosivo. Se supone que esas 2.000 hectáreas son terreno yermo que no pertenece a ningún espacio natural y cuya situación ha sido meticulosamente escogida como lugar idóneo para el emplazamiento del proyecto. Nos encontramos con que la máxima expresión de las sabinas de los Monegros, el relicto de aquella exuberancia pretérita, el sabinar de Retuerta de Pina, ocupa la misma extensión. Ojo, que no estoy diciendo que el sabinar vaya a transformarse en fichas de juego: sólo digo que con 2.000 hectáreas puedes tener, en función de lo carroñero que sea tu gobierno, un pulmón verde o un macrocomplejo -todo macro- de ocio que satisfaga el caprichoso hedonismo occidental.
El caso es que hay que ser muy panoli para asegurar que 2.000 hectáreas de consumismo salvaje no afectarán a ese entorno natural con el que van a coexistir codo con codo. También hay que ser muy panoli para creérselo. O cerrar los ojos para venderse sin remordimientos de conciencia.
En 2008, Zaragoza acogerá una Exposición Internacional cuyo cínico lema es "Agua y desarrollo sostenible". Y yo pensaba -joven inocencia- que ya era bastante bochornoso para esta humilde comunidad ser sede de una Exposición Internacional con ese lema y, cual paradoja, tener el río Huerva atufando a huevos podridos y a su reducida rivera rebosando basura urbana, permitir que la papelera de Montañana vierta sus pestilentes caquitas en el río Gállego, mantener durante meses neumáticos y carros de la compra criando algas en el lecho del río Ebro, ubicar los pabellones de la Expo -y ahora ya entro en la espiral de la Expo del agua- en uno de sus meandros, destrozar parte de su cauce en pro de una navegabilidad utópica (y, de paso, cargarse un emblemático puente de la ciudad), aderezar el conjunto con ajardinados y versallescos espacios verdes, artefactos hipócritas, burda transformación de nuestro discreto entorno natural (que no estamos en las Highlands escocesas, que esto es Zaragoza, y en Zaragoza jamás hemos tenido musgo en las cortezas de los árboles) y mover cientos de miles de metros cúbicos de agua requeteclorada. Añadiendo, como toque final, la fabricación en masa de objetos relacionados con su siniestra mascota, híbrido de pitufo y tiburón martillo, plagio azul de E. T.
A mí estas cosas me recuerdan a Telecinco allá por 2000 justificando Gran Hermano con "loables" propósitos sociológicos, cuando apestaba de lejos a reality show mierdero buscando hipnotizar audiencia y producir carnaza para programas colaterales.
Es decir, que a mí estas cosas me recuerdan a una sospechosa intención de darnos gato por liebre. No sé, a lo mejor estos lobos disfrazados de corderos creen que todos los ciudadanos nos tragamos eso de un "desarrollo sostenible" que modifica impunemente -y entre aplausos- todo un entorno para crear una naturaleza ortopédica y se queda como Dios. O eso del "uso razonable del agua" diseñando fuentes faraónicas o dragando lechos, o ubicando en mitad de la sobria y admirable estepa un parque temático del agua y 32 hoteles-casino, entre otras perlas de un complejo de excesos.
Besinhos from Anita B.




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Geonauta dijo
¿Desarrollo sostenible? Eso no existe, implicaría una línea constante y algo constante, es decir, con límite, no es desarrollo... dile a un banco qu vaya a tener unas gananancias sostenibles en los próximos 5 años, jaja.
¿Y la de recursos acuíferos y agua potable que necesitará semejante cantidad de hoteles para funcoinar? ¿Y si les da por hacer piscinas, saunas y aquaparques? ¿En los Monegros, el 1º Desierto de Europa? ¿De dónde van a traer el agua?
Escribí un correo a ANSAR denunciando esto, pero no ha contestado nadie y eso sí que me ha dolido. Para lo que quieren sí y lo que es importante y gordo, ¿qué?.
A ver en qué queda esto...
28 Noviembre 2007 | 10:56 AM